Hoy le he visto las bragas a la chica que trabaja en el primer piso.
El hecho es que yo trabajo en un entresuelo y mi oficina da a un patio de luces donde salgo a fumar. Desde allí se ven las oficinas de los pisos superiores cuyas paredes están acristaladas hasta el nivel del suelo. Uso este espacio para fumar, desconectar, y volver a “mis labores”.
Pero hoy ha sido diferente.
Cuando estaba a unos 7 metros de la pared, he levantado la vista y he comprobado que la chica que trabaja en el primero se había levantado y hablaba por el móvil cerca de la ventana.
Le he visto las bragas.
Al principio me he reido y lo he explicado a los colegas. No obstante luego me he dado cuenta de lo relevante que había sido ese momento. Me explico: He pensado en todos los factores que habían tenido que coincidir para que el destino se conjurara y, que en un instante cósmico, m me mostrara esas bragas. Los listo a continuación:
- Que yo saliera a fumar
- Que mi posición en el patio de luces fuera a 7 metros de la pared, formando un triángulo rectángulo entre mi cabeza, el edificio y las bragas de la chica donde yo era el vértice de 60º.
- Que la chica, ese día hubiera optado por unas faldas suficientemente cortas
- Que alguien llamara a la chica
- Que la chica, en ese momento se levantara de la silla para hablar
- Que una vez levantada, la chica se acercase a la ventana
- Que yo, en ese instante, mirara hacia arriba
Teniendo en cuenta que la probabilidad de ocurrencia de tan solo uno de estos hechos es “baja”, me ha cautivado pensar lo diminuta que era la probabilidad de su convergencia.
Pero así ha sido!
No escribo todo esto porque sea un voyeur sino porque me parece que guarda una relación directa con aspectos de la vida en general y de las finanzas en particular.
En concreto, pienso que eventos como el narrado, en los que convergen un cúmulo de situaciones con “baja” probabilidad y que por tanto, deberían considerarse remotos, ocurren más veces de las esperadas inicialmente (si son analizados bajo el prisma de la probabilidad “pura y dura”).
Porque ocurre esto? A mi entender porque la lógica “pura y dura” aplicada a preveer eventos de nuestra vida cuotidiana (o de nuestras finanzas) tiene dos debilidades:
1. Nuestro cerebro no es capaz de generar tantos potenciales “eventos inesperados” como para evaluar su probabilidad. En otras parabras, enla probabilidad “pura y dura” infravaloramos una variable en el cálculo de la probabilidad de suceso de un evento inesperado definido como:
# de potenciales eventos inesperados/( # de potenciales eventos inesperados + # de eventos esperados)
Un caso muy simple. Imaginemos que queremos evaluar si una acción en bolsa subirá o bajara. Estimaremos solo existen dos escenarios posibles: que suba, porque es una compañía excelente (negocio solido, equipo directivo experimentado, etc.) o que baje si ocurre un evento inesperado, por ejemplo que quiebre un país a los que esta compañía exporta. Si preguntamos a la probabilidad “pura y dura” con qué probabilidad perderemos dinero en esta inversión, ella nos dirá que existe un 50% de probabilidad (1 evento inesperado/ 2 posibles eventos esperados o inesperados = 0,5)
Pero que pasaría si no hubieramos tenido en cuenta otro potencial evento inesperado? Vamos a imaginar, que alguien estrella un avión en unos rascacielos y los mercados se derrumban. Nosotros no nos podíamos ni imaginar que eso ocurrera y por tanto no lo tuvimos en cuenta a la hora de evaluar probabilidades. Teniendo en cuenta este escenario extra, la probabilidad de perder dinero en la inversión incrementa hasta el 66% (2 evento inesperados/ 3 posibles eventos esperados o inesperados = 0,66).
Si esto hubiera ocurrido nuestra estimación de las probabilidades de perder hubiera estado sesgada un 32%… No está mal…
2. Solo vivimos una vez, pero la probabilidad nos habla en términos de muchas vidas. Dicho de otro modo, si yo preguntara a la probabilidad “pura y dura” qué probabilidades tengo de verle las bragas a la chica del primero, ella me respondería por ejemplo, un 1%. ¿Qué significa esto?que si jugara 100 veces al “juego de la vida” en una ocasión le vería las bragas. Pero, es obvio que no voy a vivir 100 vidas, al menos en el mundo que conocemos… (esta última afirmación no es bien bien así técnicamente pero ilustra lo que quiero transmitir…
En los mercados financieros, cuyo análisis y decisiones de inversión/desinversión suelen estar respaldados por elementos de la probabilidad “pura y dura”, corremos el riesgo de estar infravalorando la ocurrencia de “eventos inesperados” por lo mencionado más arriba.
A modo de ejemplo: La probabilidad de que quiebre un banco líder en el mundo es baja, pero así ha ocurrido un par de veces (Barings Bank, Lehman Brothers,..), la probabilidad de un ataque terrorista a un símbolo norteamericano es baja, pero así ha ocurrido, la probabilidad de contagio de las finanzas mundiales (incluyendo arcas públicas) por parte de un sector concreto de actividad económico (inmobiliario?) es baja, pero así ha ocurrido, la probabilidad de que el precio de una flor se dispare por 1000 (tulipanes?) es baja, pero así ha ocurrido…
Como conclusión pienso que a la hora de evaluar inversiones/desinversiones tiene que tenerse en cuenta la posibilidad de ocurrencia de estos eventos inesperados. Aunque no podamos ni imaginárnoslos. Para bien o para mal. Solo de esta forma podremos ponderar el riesgo real de una inversión y por ende, la rentabilidad esperada que exigimos a dicha inversión como consecuencia de la asunción de dicho riesgo.
¿Cual es mi entender la manera de tener en cuenta estos eventos “no esperados”? Tabajar con colas gruesas…
(chica del primero, gracias por la inspiración)



